Hace poco leí que a los mayores de 40 nos cuesta adaptarnos a las nuevas tecnologías. Soy Juan Manuel Garrido, fundador de EGA Futura y cofundador de Vantegrate, y esa frase me hizo detenerme. No porque sea nueva: la escuchamos en entrevistas, en redes y hasta en conversaciones internas de empresas. Pero choca de frente con la historia laboral de casi todos los que empezamos a trabajar en los noventa.
En 1994 fundé mi empresa con un software que corría en MS-DOS. Hoy, con el mismo hábito de reinventarnos, desarrollamos agentes de IA para empresas medianas. En el medio atravesamos el módem, Windows, el correo, la nube, el trabajo remoto y ahora la inteligencia artificial. Adaptarnos no es un desafío nuevo: es, justamente, lo que venimos haciendo desde el primer día.
Hagamos memoria
Muchos empezamos a trabajar con computadoras de pantalla negra, sin mouse, donde todo se hacía escribiendo comandos. Guardábamos el trabajo en disquetes y cruzábamos los dedos para que no fallaran. No había tutoriales en video ni un chat que te resolviera el error. Había un manual físico, un compañero más experimentado y mucha prueba y error.
Para conectarnos a internet había que esperar a que nadie en casa usara el teléfono. Escuchábamos el chillido del módem y nos quedábamos mirando cómo una página cargaba de a poco. Después llegó Windows y aprendimos a usar el mouse. Mandamos nuestros primeros mails cuando todavía había que explicarle a la gente qué era una arroba.
Pasamos del fax al correo electrónico, de la agenda de papel a la del celular, del teléfono que solo servía para llamar a los mensajes escritos con el teclado numérico. Después vino el smartphone, y con él WhatsApp, que cambió para siempre la forma de trabajar. Cada salto exigió aprender otra vez: otra interfaz, otra lógica, otra forma de coordinar con el equipo.

Cada sistema nuevo, otra vez de cero
Vimos cómo los servidores de la oficina se mudaban a la nube. Cada vez que nos sabíamos un sistema de memoria, aparecía uno nuevo y había que empezar otra vez. Aprendimos ERP, CRM, hojas de cálculo compartidas y plataformas que prometían resolverlo todo. Algunas se quedaron. Otras duraron dos años y desaparecieron.
En 2020, de un día para otro, aprendimos a trabajar desde casa, a hacer reuniones por videollamada y a sostener equipos enteros a distancia. No fue una migración planificada: fue una adaptación forzada. Y aun así, las empresas siguieron operando.
Hoy estamos aprendiendo a trabajar con IA. Exactamente igual que alguien de 25, que también está empezando de cero. La diferencia no es la edad: es la cantidad de veces que ya cruzamos ese umbral de «no sé cómo se usa esto» y salimos del otro lado con un nuevo hábito laboral.
Nadie nos dio un manual
Lo aprendimos haciendo, preguntando y equivocándonos. Muchas veces mientras criábamos hijos, pagábamos cuentas y sosteníamos un trabajo. Esa combinación de responsabilidad económica y aprendizaje continuo no es una debilidad: es un entrenamiento largo en priorizar, filtrar ruido y adoptar lo que realmente sirve.
Por eso, cuando alguien dice que a los mayores de 40 nos cuesta adaptarnos, siento que no conoce nuestra historia. Somos la generación que más cambios tecnológicos atravesó en su vida laboral. Pasamos de la pantalla negra al agente de IA sin un programa oficial de reconversión. Lo hicimos porque el trabajo lo pedía.
De MS-DOS a agentes de IA
Yo fundé mi empresa en 1994 con un software que corría en MS-DOS. Hoy, con EGA Futura y Vantegrate, ayudamos a empresas medianas a implementar agentes de IA sobre procesos reales, no sobre slides. En el medio me tuve que reinventar más veces de las que puedo contar, como casi todos los que están leyendo esto.
Esa trayectoria no es nostalgia: es evidencia. Quien ya migró de DOS a Windows, del servidor local a la nube y del escritorio al remoto tiene el músculo que la IA pide ahora: curiosidad práctica, tolerancia a la curva de aprendizaje y criterio para no confundir una moda con una herramienta útil.
Si tu empresa está evaluando agentes, el punto de partida no es la edad del equipo. Es la claridad del proceso, la calidad de los datos y la voluntad de aprender. Para eso conviene entender qué son los agentes de IA y cómo se implementan antes de comprar promesas. Y si prefieres fortalecer la base de la plataforma, en EGA Futura damos clases de Salesforce en vivo y gratis.
Un mensaje para reclutadores
Si también escuchaste el ruido del módem y hoy estás aprendiendo a usar IA, este texto es para ti. Y si llega a un reclutador que todavía cree que la edad tiene algo que ver con la capacidad de aprender, pásaselo. La edad no define cuánto puedes aprender. La historia de adaptación tecnológica de esta generación lo demuestra.
Contratar por curiosidad, por resultados y por la capacidad de reinventarse suele dar mejores equipos que filtrar por un número en el documento de identidad. La generación que más cambios atravesó no necesita demostrar que puede aprender: ya lo hizo, muchas veces, sin aplausos.
Preguntas frecuentes
A los mayores de 40 les cuesta más adaptarse a la tecnología?
No necesariamente. Quienes empezaron a trabajar en los noventa atravesaron MS-DOS, Windows, internet dial-up, correo, smartphones, la nube, el trabajo remoto y ahora la IA. Esa trayectoria es práctica acumulada de adaptación, no una prueba de rigidez.
Qué relación hay entre fundar una empresa en 1994 y desarrollar agentes de IA hoy?
Es la misma lógica de reinventarse. En el caso de Juan Manuel Garrido, EGA Futura nació con software para MS-DOS y hoy, junto a Vantegrate, trabaja en agentes de IA para empresas medianas. El hilo común no es una tecnología puntual: es aprender de nuevo cada vez que el mercado cambia.
La edad debería importar al contratar perfiles tecnológicos?
La señal más útil suele ser la capacidad de aprender, aplicar y explicar, no la fecha de nacimiento. Un perfil que ya migró de herramientas varias veces aporta criterio y ritmo de adopción; eso pesa más que un filtro automático por edad.
Recibe estas ideas en tu correo
Si te sirvió esta reflexión, suscríbete gratis al newsletter de EGA Futura en Substack y recibe cada artículo nuevo directo en tu correo.